Un estudio realizado por la Universidad autónoma de Barcelona ha analizado las cicatrices que dejan los incendios una vez apagados. La exposición al fuego puede enfermar e impactar en todas las etapas de la vida de una persona. Incluso, antes de nacer. El estudio ha constatado que las mujeres embarazas pueden tener hijos prematuros o de bajo peso. La incertidumbre y el miedo que provocan los incendios causa estrés, si a eso sumamos la contaminación del humo y las partículas finas que penetran profundamente en el sistema respiratorio y entran al torrente sanguíneo, la cosa se complica desarrollando respuestas antiinflamatorias y estrés oxidativo que altera la transferencia de oxígeno y nutrientes. Estos efectos adversos afectan al feto, en el caso de las embarazadas y también a otros colectivos vulnerables.