El Golfo Pérsico no solo produce petróleo y gas, también inestabilidad política y económica. Las bolsas danzan según la música de las explosiones de los misiles y drones que se intercambian EEUU, Israel e Irán. Por el Estrecho de Ormuz pasa el 20% del petróleo que consume el planeta, el 20% del gas y el 10% de los derivados del crudo. Teherán lo cierra y ataca a quien lo cruce. A Europa le preocupa sobre todo el gas, fundamental para la energía eléctrica y la industria. A pesar de la subida, los precios están muy lejos de los alcanzados en el 2022 con la invasión de Ucrania, cuando rozaron los 350 euros el megavatio.