Expertos en energía solar desmontan varios bulos sobre las plantas fotovoltaicas y advierten de que, durante su funcionamiento normal, no contaminan el suelo ni liberan sustancias tóxicas, ya que los paneles son sistemas sellados y encapsulados. Aunque su instalación puede generar impactos ambientales si no se planifica bien, como compactación del terreno, erosión o afección a hábitats sensibles, los especialistas insisten en que eso no equivale a “envenenar” la tierra ni a destruirla de forma irreversible. También matizan las afirmaciones virales que hablan de un arranque masivo de olivares centenarios en España: existen conflictos locales y cambios de uso del suelo, pero las plantas solares ocupan alrededor del 0,2% de la superficie del país, según los datos citados. El debate real, subrayan, no es si la fotovoltaica es buena o mala, sino dónde, cómo y bajo qué condiciones debe instalarse.